PREHISTORIA

Edad de Piedra
Desde la aparición del hombre hasta el año 2.500 a.C
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En este periodo de la Prehistoria, el hombre hacía de piedra gran parte de sus útiles de trabajo, caza y lucha (que luego fabricó de bronce y, finalmente, de hierro, llamándose entonces herramientas).

El uso de la piedra no excluía el de la madera, asta, hueso, marfil, etc., ni siquiera el de algunos metales fáciles de labrar, como el cobre, el oro, la plata y el plomo. Aunque, eso sí, se usaba más la piedra que los demás materiales.

La Edad de Piedra se divide en otros subperíodos: Paleolítico (etapa antigua de la piedra) y Neolítico (etapa nueva de la piedra).

Con la última glaciación se inició el paso del Paleolítico al Neolítico, llamado Mesolítico, periodo en el que comenzó un proceso de degradación desértica. La economía de las colectividades humanas no cambió súbitamente (la base alimenticia siguió centrada en la caza y la pesca), pero la escasez de alimentos mantuvo muy reducidos los grupos humanos.

Culturalmente, fue característico el trabajo del sílex en microlitos. Como innovación técnica apareció el hacha de talón (al principio sin afilar). Debido a la localización de los depósitos de materias primas se inició el trueque y, con él, el transporte en barcas y rastras. Empezaron a utilizarse ornamentos con dibujos no figurativos. También comenzó la domesticación de animales y aparecieron las primeras formas de agricultura y alfarería. Las culturas mesolíticas se extendieron por Europa, Norte de África y Palestina.

La revolución Neolítica consistió en la introducción del cultivo de plantas y de la cría de ganado, consiguiéndose la producción de alimentos, junto con importantes progresos técnicos. La nueva economía estaba representada por agricultores que, a la vez, criaban ovejas, cabras, bovinos, cerdos y vivían agrupados en poblados. Se servían de útiles pulimentados. Realizaban alfarería, hilados y tejidos. Todo ello, dio lugar a que la población experimentara un considerable aumento. Se iniciaron activos intercambios, que pusieron en relación las diversas culturas existentes. Empezaron a percibirse adelantos en el transporte, tanto en el fluvial (barcas de piel animal), como en el terrestre (carros de ruedas macizas tirados por renos, bovinos y, más tarde, caballos).

En la Península Ibérica surgió la llamada cultura Megalítica, que coincidió con el inicio de la metalurgia. Sus construcciones características fueron los dólmenes, cámaras mortuorias (bloques de piedra dispuestos en forma de mesa); galerías cubiertas, sepulcros de corredor y, posteriormente, sepulcros de cúpula (falsa bóveda).

Texto: Juan Luis Carrellán


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PREHISTORIA
Edad de Bronce
Desde el año 2.500 hasta el 1.000 a.C.

En Europa, este periodo de la Prehistoria comenzó hacia el año 2.500 a.C. y terminó sobre el 1.000 a. C.

El nombre de Edad del Bronce se da a una cultura que se distinguió por el empleo del bronce para la elaboración de armas, objetos de adorno y utensilios diversos.

A partir de la Península Ibérica (culturas almeriense y argárica) se expandió, desde el valle del río Guadalquivir hacia el Norte, la cultura del vaso campaniforme, señal del comienzo del Bronce europeo. En Galicia, se encontraban los yacimientos de estaño más ricos, el cual era necesario para la elaboración del bronce (que es una aleación de cobre y estaño). Mientras, las minas de cobre más ricas se localizaban en el Algarve portugués y en la provincia de Huelva (Andalucía, España), cuya explotación comenzó en tiempos remotos. Las espadas encontradas en la ría de Huelva (confluencia de los ríos Tinto y Odiel) son muy características: la hoja y la empuñadura son de una sola pieza de fundición, y a lo largo de la hoja corre un nervio central. En los hallazgos de Huelva abundan mucho las puntas y los regatones de lanza. En todas estas piezas se perciben analogías con las utilizadas en Europa Occidental.

Un taller de fundición necesitaba, además de los hornos, crisoles, cucharas, embudos, matrices, martillos, yunques, limas e instrumentos para grabar y cincelar.

En Europa se desarrollaron técnicas del bronce diferenciadas y sus centros de irradiación son las regiones mineras. Surgieron grandes áreas culturales y una sociedad más compleja: junto a la agricultura y la ganadería progresaron la industria y la artesanía; se desarrolló también una actividad de trueque, utilizando como base el ámbar (descubierto en Jutlandia y Samland). La expansión cultural y comercial se produjo en un mismo sentido Sur-Norte. Las relaciones entre los pueblos de la actual España y las tierras del Mediterráneo fueron particularmente intensas en el período del Bronce, debido principalmente al comercio del metal, ya que la Península Ibérica era entonces uno de los centros mineros y metalúrgicos más importantes del mundo (aunque no el único).

La vida sedentaria, iniciada en el Neolítico, se consolidó durante la Edad del Bronce y, por tanto, es natural que en la Península Ibérica abunden, como en otros lugares, los restos de poblados correspondientes a esta edad.

Se observa, asímismo, que en los comienzos de esta etapa se enterraba generalmente a los muertos en postura acuclillada. Posteriormente, se practicó la incineración previa al enterramiento.

Las manifestaciones artísticas de la Edad de Bronce han de buscarse en el arte industrial. El arte rupestre se manifestaba en grabados esquemáticos de hombres y animales o de símbolos puramente geométricos. A este arte se le atribuye unánimemente un sentido religioso.

Texto: Juan Luis Carrellán

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PREHISTORIA
Edad de Hierro
Desde el año 1.000 hasta el siglo VI a.C.

La Edad del Hierro europea comienza hacia el 1.000 a.C. y finaliza en el siglo I a. C.

Los minerales de hierro son muy diversos y abundantes. Los hay tanto en la superficie terrestre como en el subsuelo. El trabajo del hierro y, especialmente, el beneficio de sus minerales, es muy difícil y necesita elevadas temperaturas. La industria siderúrgica comenzó humildemente, produciendo primero objetos de adorno y más tarde útiles de labranza e instrumentos de paz (como ejes de carro, cadenas, etc.). Durante bastante tiempo se continuó fabricando armas de bronce, pero cuando el hombre tuvo armas y útiles de trabajo de hierro, siendo verdaderas herramientas, se abrieron para él tiempos nuevos, modos de vivir diferentes de los pasados.

Este periodo arranca de la cultura de los campos de urnas y condición para su surgimiento fue la existencia de yacimientos de mineral de hierro y de las fundiciones, además de la existencia de minas de sal explotables. De este modo, minería y metalurgia pusieron en marcha una estructura social cada vez más definida: labradores, artesanos, comerciantes, etc.

Una de las características más importantes de esta etapa son sus espadas, que primero fueron de bronce y posteriormente de hierro. También aparecieron las fíbulas (hebillas, imperdibles), que reemplazaron a las grandes agujas de la cultura de los campos de urnas. Al principio, se siguieron enterrando los restos mortales incinerados. Más tarde, se pasó a la inhumación en túmulos colocados sobre carros. Finalmente, en época tardía, la muerte del señor daba lugar al sacrificio de su mujer y de sus siervos, que eran enterrados con él.

En estos momentos comenzó a difundirse la civilización urbana por todo el continente europeo.

Texto: Juan Luis Carrellán

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